China, el despertar del dragón.

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El destino nunca me había llevado a este país, en mi memoria estaban escenas  sobre la matanza de Tiananmen en la antigua Pekín, los taques entrando en la plaza rodeada por la Ciudad Prohibida, el Parlamento y el Museo Nacional, recuerdo la escena del estudiante arrollado frente a un tanque intentando frenar su acceso, creo que fue el principio del final de la revolución cultural iniciada en 1966 y que termino con más de 500 mil muertes a manos de Mao Zedong, el líder militar que fundo la Republica Popular en 1949, coincidentemente mi año de nacimiento, y que termino en el año 1969, aunque algunos alargan este periodo hasta la muerte de este mandatario (1976). A partir de ahí los cambios empiezan a sucederse, hasta su actual presidente Xi Jinping (1953). Un hombre con unas reglas básicas para gobernar y que están a la vista de todos los visitantes actuales, tanto turistas como comerciantes, su concepto de entender que el pueblo es el dueño del país y no sus dirigentes, en un esquema total de un estado repúblicano, ha permitido que este en el poder desde 2013. La sociedad china  se ha ido identificando con ideas totalmente innovadores, son los creadores del llamado socialismo chino, así lo quieren ellos, en donde se mezclan racionamientos como el desarrollo innovador, coordinado, ecológico, abierto y compartido. Ahorro energético y protección del medio ambiente. Mejorar el nivel de vida y  bienestar, como objetivo principal de las personas. Enfoque global para la seguridad nacional. Sea como fuere, el impacto de estas ideas, ha permitido un desarrollo abierto y generalizado a todo el mundo y ha hecho de esta nación quizás y según mi pensar en la de mayor desarrollo e influencia en el mundo en los últimos tiempos, solo y según criterios estadísticos, superada por EEUU y Rusia.

Una de mis preocupaciones al acudir a este país era la contaminación y por ende su comportamiento para ser uno de los principales precursores del cambio  climático. China representa el 30 % de emisiones contaminantes, su crecimiento industrial a pesar de acuerdos como el Protocolo de Kioto parece que no van a evitar este porcentaje de cara al futuro. EEUU con el 15 %, India con 7%, Rusia con el 5% y Japón con el 4%, son el quinteto de mayor preocupación en este rublo. Si nos damos cuenta, excepto India son los países más poderosos del mundo. A pesar de que el Dragón Chino es un elemento de agua, tal parece que detrás de él, el fuego está consumiendo nuestro planeta.

Lo que vi, sin embargo me dio la impresión de que si existe una lucha en pro de un mundo mejor, motos totalmente eléctricas, transporte público por medio de energía, coches eléctricos a mejores precios que los de gasolina (precios por arriba del mercado en general) con cargas gratuitas,  zonas de forestación en todas las ciudades, generación de construcciones a modo de rascacielos para generar zonas libres y recreativas, restricción del uso de vehículos en las ciudades, modernización de la industria y parques especiales para ello, mayor control con las basuras e intento de uso para fines productivos no contaminantes,  en fin medidas que se están implementando y que con el tiempo podrán ser efectivas, pero que a corto plazo se hacen insuficientes cuando hablas de más de 1400 millones de habitantes con hambre de superación que además están viendo como la transformación de su nación les está aportando una mayor calidad de vida. Las buenas intenciones vienen dadas por su primer ministro Li Kegiang que ha iniciado por paralizar 104 plantas de carbón, una excelente noticia, pero no debemos olvidar un contrato que mantiene con Rusia para la importación de gases por medio de conductos desde sus plantas productoras, lo cierto es que China se está lanzando a la producción de energías no fósiles, sustituyéndolas por energías que vengan de fuentes limpias y no contaminantes.

Al ir como turista, aprecie como China a regresado a mostrar su pasado y además su naturaleza, creo que en un afán de revertir su liderazgo contaminante,  hoy vemos industrias más modernizadas, con menos acción contaminante, una gran inversión en agroindustria y sobre todo en turismo, mostrando no su grandeza de más de 20 siglos, sino la naturaleza en su máxima expresión, podemos empezar por Pekín, en donde la Ciudad Prohibida o el Templo del Cielo serán capaces de dar un inicio sensacional a tu posible viaje, los rascacielos, tiendas y la famosa plaza Tian´anmen podrían completar el recorrido de una ciudad sumamente moderna a la altura de las más importantes del mundo. Chengdu y su reserva natural de osos Panda, es otra de las sensaciones, en donde también puedes admirar a los Panda s Rojos, más vivarachos y con mayor movilidad. Xi´an es otra de sus maravillas con sus famosas figuras de terracota, algo que resulta casi increíble pero que allí está, ante tu vista como una de las maravillas realizadas por el hombre. La gran muralla aparece por gran parte de esta nación, con más de 6000 kilómetros de longitud, un arma de defensa que emplearon primero contra los hunos y más tarde contra los mongoles. Shanghái aparece ante ti como una de las ciudades cosmopolitas y de mayor evolución comercial, en ella está el segundo edificio más alto del mundo, su vista al lado de rascacielos de similares altitudes forman un bloque capaz de emular a la popular foto de Manhattan, en esta urbe de cemento no puedes dejar de admirar los jardines de Yuyuang del siglo XVI. Dentro de su naturaleza el Buda de Leshan, enclavado y labrado en un acantilado, en donde se erige y se muestra como el buda sentado más alto del mundo con 71 metros de altitud, en la misma montaña el templo de Dafo complementara esta experiencia única. Yunnan es una de las ciudades más antiguas, las terrazas de arroz y una comida especial con este producto dentro de tubos de bambú, cocidos a la leña, te reciben para darte una sensación de estar en un mundo en cala y lento en completa armonía, en este lugar aprecias algunas de las 56 etnias que existen, además de poder visitar la Garganta del Salto del Tigre, el cañón de rio más profundo del mundo. La cueva del Dragón Amarillo, es otra de las maravillas del mundo, cansada para visitar ya que tienes más de 5000 escalones para subir y bajar, además de poder navegar por su lago interior y apreciar las formas visuales de sus estalactitas y estalagmitas formadas a través de los siglos. Suzhou, la Venecia China que te ofrece a través de sus canales una sensación diferente, en donde surge la sorpresa y el asombro. Zhangjiajie, el lugar en donde se filmó la película de Avatar, un bosque de montañas naturales a los que tus ojos se acostumbran de tal forma que no permiten que dejes de admirarlas. Yichang, ahí se puede disfrutar de un recorrido por el río, con montañas escarpadas y abruptas que te van conduciendo, admirando su colorido y su quietud, muy cerca de la presa más grande del mundo y la segunda en producción hidroeléctrica, en medio de su altitud un puente de madera que se conduce por todo lo largo y que extraña verlo acompañándote mientras navegas. La cueva de la Flauta de Caña, situada en Guillin, una de las sorpresas de mi viaje, visitada por más de trescientos mandatarios de todo el mundo, en donde la naturaleza y un buen equipo de luces generan una experiencia inigualable. Hong Kong puede ser el destino final, la que nos muestra dos aspectos totalmente disparejos, una ciudad dedicada al comercio, quizás podría ser distinguida como el mayor escaparate de marcas del mundo, tanto en consumo como en exposición de ventas, una isla sumamente moderna, con automóviles de lujo hechos a la medida, con marcas como Ferrari, Mercedes, Lamborghini, Maserati, Bugatti Veyron, Mc Laren y Pagani Zonda son habituales verlos por sus calles, en esta ciudad no podrás perderte subir a la cumbre de la Montaña Victoria y ver como se vivía en los tiempos en donde estaba administrada por Inglaterra y su actualidad. Lo cierto es que no pueden esconder que parte de las grandes fortunas del mundo están ahí, al igual que el puente más grande del mundo sobre mar.

Adiós China, quedo clara su voluntad de integrarse a un mundo más civilizado, no tanto porque sus habitantes no lo fueran, sino por su voluntad de integrarse a una transformación de este planeta en donde su participación es clara y necesaria, no podemos olvidar que es el país de mayor contaminación en el mundo y que a pesar de su buena predisposición su porcentaje no bajará, sino que además y debido a sus necesidades de industrialización todavía aumentara en un porcentaje que podría llegar en el 2030-2040 a un 40 % y de ahí según sus propias previsiones empezar su disminución. Es claro que al dejar el país me quedo una grata impresión, al igual que no es menos cierto que mi preocupación por ver a la Tierra mejor quedo a un lado.

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