“Solo el que espera recibir por dar, está destinado al fracaso”

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Hay momentos en la vida de cada uno, que sin saber muy bien todos los motivos, necesitamos ofrecer, dar o ayudar a alguien, en aquel instante nos sienta maravillosamente bien, vemos que nuestra acción ha generado en la mayoría de los casos el bienestar o la solución a los problemas de un semejante, fabuloso, fantástico, la energía que recibimos es maravillosa y nos hace sentir realmente bien. El problema surge cuando esperamos algo a cambio, queremos el agradecimiento o la devolución en la forma que sea de nuestro donativo personal, buscamos que la balanza muestre un equilibrio entre el dar y recibir y casi es una exigencia mental, el que sea de la persona a la que se ha beneficiado. Palabras y frases cómo “malagradecido”, “desconsiderado”, “bueno para nada”,  “si no fuera por mi no sería nadie”, “que pronto se le ha olvidado lo que hice por él”, “me arrepiento de lo que le di”, empiezan a merodear por nuestra mente y nos generan infelicidad, frustración y sobre todo nos influyen a cambiar nuestra manera de ser a la hora de dar, ya sea en los planos materiales o sentimentales.

Esta situación se vuelve más complicada al hablar de sentimientos, sobre todo de esa palabra tan maravillosa cómo es el amor, enamorarnos es una de la facetas más importantes de nuestra existencia, sea el tipo de amor que sea, por los padres, la mujer, los hijos, las nueras, los nietos, los amigos, los conocidos, en fin estoy seguro que hay un desfile interminable por los que dar amor o sentirse sentimentalmente unido, y ahí si les puedo asegurar que el problema se multiplica, porque inconscientemente casi exigimos que nos regresen parte de lo que damos, ignoramos que somos quienes damos, que no pedimos permiso por dar, pero si exigimos la contraparte de recibir, y hasta somos capaces a pesar de que los sentimientos son aspectos no cuantificables de comparar lo que damos con lo que apreciamos a recibir, las similitudes siempre suelen ser odiosas y por regla general nos sentimos agredidos al entender que hay diferencias sustanciales en contra nuestra. Tanto en este caso en el que hablamos de sentimientos cómo en el anterior en el que usamos la materia, se vuelven en nuestra contra y evitan que seamos quienes realmente somos. La lápida a veces hasta nos hace desechar el poder disfrutar de lo que estamos dispuestos a perder, frases como: “ya no volveré amar a nadie”, “he aprendido en no confiar en nada”, “no me volverán a agarrar de tonto”, “no hay compensación en hacer favores a nadie”, “siempre intentan tomarte el pelo”, podríamos seguir e incluso recordar la frase que se refiere a la fuerza de las palabras, en como nos puede afectar y generar cambios de actitud en nuestra forma de ser y entender este mundo.

Upset woman sitting alone in city stairs

La verdad es que esta situación nos con lleva a un fracaso, por lo que los invito a entender que dar es una decisión nuestra y su responsabilidad solo nos corresponde a todos y cada uno de nosotros, cuando damos nadie nos obliga, es un acto voluntario que realizamos que debería producir innegablemente una satisfacción directa por el mismo simple hecho. Los favores solo se hacen, por propio deseo y por satisfacción propia.

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