“Si tienes un camino trazado, no busques atajos, ni te desvíes del mismo”.

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Llegar a la conclusión de saber cuál es tu camino en esta vida, es sumamente difícil, para poder trazarlos se juntan un sinfín de situaciones que debes aclarar en tu mente para trazar y definir el trayecto que quieres forme parte de tu vida.

Lo cierto es que una vez lo hayas definido, debes tomarlo con calma, te puedo asegurar que la forma ideal es hacerlo lentamente y disfrutarlo, si tomas la velocidad de una tortuga estoy seguro de que lo apreciaras más que si lo recorres con la rapidez de una liebre, a la hora de la verdad y si pudieras hablar con ambas entidades, te daría un mayor número de detalles la tortuga que la liebre, ¿quién disfruto más del trayecto?, yo creo que hay pocas dudas sobre ello.

A veces ya sea por admiración hacia otras personas o bien por medio de nuestros propios sueños o en muchos casos embriagados por la sapiencia de los libros y la enseñanza, definimos nuestro futuro, lo tenemos claro y esto nos permite empezar a visualizar el camino a seguir, nos indica que debemos hacer, cómo y cuando para llegar a ese final deseado y esperado. Cuando tomamos esta decisión tenemos una edad plena de fuerza, coraje, valentía, atrevimiento que nos hace capaces de todo, sin pensar en ningún momento los tropiezos y obstáculos que podremos encontrar. Nuestra plenitud hace que visualicemos atajos y enfrentemos riesgos, decisiones y retos que encontraremos. Así y en un gran porcentaje de las ocasiones, vemos cómo todos estos caminos trazados por millones de seres humanos se deshacen y se pierden en la nada, para acabar siendo lo que no pretenden, justificados por los azares de la vida. Tomamos desviaciones por que se nos hace fácil y superable, ponemos tropiezos que no imaginábamos y los tomamos por gusto o satisfacción momentánea sin cubrir los objetivos que en un principio estaban definidos. Pedo poner el ejemplo en uno sumamente repetido: “No quería casarme antes de terminar mi carrera, pero me enamore y todo cambió”, además este tipo de situaciones se ve afectada por la llegada de algún hijo, lo que supone tener que generar más ingresos y posiblemente dejar los estudios. Esto sucede día tras día en nuestro mundo y en un gran porcentaje destruye sueños, ilusiones y vidas que en un caso real de normalidad termina en divorcio o separación, además en estúpidas discusiones para saber quién es culpable.

Solo los valientes y obstinados entienden que el destino para llegar al final del camino lo escribe uno mismo y nadie más.

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