Prostitución: Un tema candente.

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Hablemos del oficio más antiguo del mundo.

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La noción de la prostitución data desde el XVIII a. de C. se tienen registros históricos en Sumeria y posteriormente en la antigua Mesopotamia. Incluso se puede ver la regulación del oficio y sus derechos en el Código de Hammurabi (1692 a. de C.)

Antiguos historiadores como Heródoto y Tucidides documentan la existencia en Babilona de la obligación para todas las mujeres, al menos una vez en su vida, de acudir al Templo de Ishtar para practicar sexo a cambio de un pago simbólico.

En la Antigua Grecia la prostitución era un hábito practicado por hombres y mujeres. El primer burdel en Atenas data del siglo VI a de C. Fundado por el estadista Solón.

Así se ha sucedido en toda la historia sin importar el país hasta nuestros días. En donde siempre que hablamos de ella empleamos su palabra para definir el oficio más antiguo del mundo.

Un oficio en el que estar dentro de él o fuera depende de la decisión propia de la persona que quiere cobrar a cambio de ofrecer sexo como una medida para obtener los recursos suficientes para poder tener una estabilidad económica a la altura de sus pretensiones personales. Es así de simple.

Los grandes beneficios que puede reportar, sin tener que estar obligado a un sistema laboral ni fiscal, hacen que sea un atractivo casi irrenunciable para poder conseguir las necesidades que se puedan tener y cubrirlas, tanto para él como para las personas que puedan depender del mismo. Sus necesidades para ejercer el oficio son mínimas, buena presencia, sociabilidad, simpatía, empatía generalizada, salud, paciencia, un espíritu de sacrificio importante para poder aguantar ciertas situaciones propias del propio ejercicio, además de una gran fuerza de voluntad para no caer en vicios.

Bajo mi punto de vista, siento que tenemos que dar la bendición a la prostitución como un oficio reconocido, legislarlo y poner las condiciones para que este se pueda ejercer sin peligros para la sociedad. Su necesidad es un acto reconocido desde el principio de los tiempos, por lo que el reglamentarlo en base a una legislación no solo nacional sino internacional debería ser una prioridad, para proteger al mismo tiempo al actor y al cliente.

Algunos países ya han puesto en marcha sistemas que funcionan, yo me quedo con la experimentada en Suiza, en la zona fronteriza con Italia donde las prostitutas disfrutan de una situación beneficiosa: pagan impuestos, cuotas sociales y tienen derecho a una pensión cuando se jubilen, además de tener servicios de salud y ser protegidas por la policía. En Holanda y Alemania son tratados todos como trabajadores sexuales, como un oficio, al igual que un panadero o un electricista para poner un ejemplo.

Está claro que el regularizar este trabajo como un oficio, beneficiaría a todos por igual y no degradaría una profesión usada por un gran porcentaje del total de la población, que en su propia hipocresía degrada. Bien decía Jesús: “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.

150730031411_prostitucion_624x351_thinkstockDebemos aceptar la prostitución voluntaria, aquellos que la ejercen no solo por las necesidades inmediatas, sino porqué para muchos es la única forma de salir adelante con sus vidas, imaginen por un momento, ubiquémonos en una de las muchas familias que podríamos encontrar en cualquier país del mundo: Una pareja, en la que ella sintiéndose enamorada y sin terminar sus estudios se junta con un muchacho (ella 14 años, el 16), su propia inexperiencia hace que al poco tiempo ella quede embarazada, lo que en un principio parecía el colmo de la felicidad, se va transformando en un fondo de necesidades, el, encuentra a faltar las fiestas y los amigos, además se siente traicionado por qué ahora su mujer divide su amor entre su hijo y el mismo. Las necesidades aumentan y el final es el esperado, él se va  y aplica la famosa frase de: Ahí te quedas. Por más que ella le implora, solo puede conseguir otra sentencia: Tú te lo buscaste. Y el final es peor: Me quisiste enganchar a ti con un hijo que yo ni quería.

El poder de las palabras es bestial y hace daño, la muchacha al recurrir a su familia, sufre un nuevo fracaso: Ya te dijimos que esto no iba a acabar bien. O para que quede claro: Nosotros no podemos ayudarte, tu veras como le haces.

La muchacha, sufre un cambio radical, como toda mujer madre, toma la responsabilidad, después de agotar las solicitudes para trabajar, además sin ninguna carrera u oficio, se da cuenta que con lo que le ofrecen, ni puede pagar a nadie para que cuide de su hijo, ni tendrá lo suficiente para poder sacar adelante las prioridades básicas. Algunas de sus amigas que han atravesado situaciones similares le ofrecen la solución, aparte de darle cobijo, la misma que ellas hallaron, le proponen que acepte la prostitución como la solución a sus problemas. ¿Se las puede juzgar? Yo creo que no.

Para ser sincero, conocedor como soy de varias de estas historias, algunas incluso más desgarradoras en donde hay violaciones dentro de las propias familias o en el barrio, enfermedades de padres o hermanos sin tener los medios para su cura, desahucios y en algunos casos determinación para realizar estudios de licenciatura y así poder salir del lugar en donde estaban destinadas a vivir, un servidor tiene simpatía por ellas, hay que tener gran valor para tomar este tipo de decisiones. No siento lo mismo en el caso de los hombres, a lo mejor por serlo yo también y por considerar que su inclusión en la profesión es por diferentes términos, más por comodidad y dinero que por necesidad.

Hoy nuestros propios legisladores mexicanos reconocen que nuestro país es el segundo lugar del mundo con mayor prostitución después de Tailandia, solo en el D.F. se calcula en 450 mil personas dedicadas a este oficio.

Hoy en México no existe una ley o reglamento que establezca alguna obligación o corresponsabilidad. Solo algunos estados con algunos reglamentos que determinan y exigen utilizar medidas preventivas, tener registro y tarjeta de salud.

La única ley federal en vigor relacionada con el trabajo sexual es la Ley General en materia de Trata. Que no es otra que establecer como ilegal que una tercero se beneficie de la explotación sexual de una persona.

prostituciónLa constitución mexicana en su artículo quinto ha variado poco desde 1856. En ella se promulga la libertad de todas las personas para dedicarse a la profesión u ocupación que elijan. ¿Se entiende la prostitución como una ocupación? En principio esta situación no era aceptada por la Suprema Corte que se pronunció en 1940, declaró que la prostitución aunque tolerada por ser una “necesidad biológica y social” no podía equipararse a actividades licitas. No obstante el pasado 31 de Enero del año 2014, el Juzgado Primero de Distrito en Materia Administrativa en el Distrito Federal reconoció que la prostitución es una forma de trabajo más. Esto reconoce a la prostitución como un servicio personal digno de retribución y de tutela constitucional, si se presta voluntariamente. Este fallo no diferencia a la prostitución del resto de los trabajos por las características intrínsecas del servicio sexual. Esto nos recuerda el principio básico de que “lo que no está prohibido por la ley, está permitido”. Así pues lo real es que en México y por los puntos expresados se reconoce la prostitución como un oficio sexual.

Este tema es de tal importancia y trascendencia que este 18 de Marzo del 2017, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos ha celebrado la primera audiencia sobre los derechos de los trabajadores humanos en América.  Esta reunión ha sido clasificada como histórica, ya que es la primera vez que se aborda este tema en este sentido.

 

La presidenta de la Red de Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe, Elena Reynaga se expresó con estas palabras: “Los Estados deben adoptar leyes que reconozcan nuestra actividad de trabajadoras sexuales como una actividad lícita y generar políticas públicas para generar condiciones de trabajo para nosotras. El mundo dice que nuestro trabajo es indigno. Nosotras decimos que el trabajo es siempre digno, pero son indignas las malas condiciones en que hoy estamos sumergidas las trabajadoras sociales de la región”.  Palabras en las que estoy de acuerdo.

Imaginemos una prostitución tratada como un empleo normal, las cosas serían más sencillas y se evitarían situaciones de mayor riesgo, vean las palabras pronunciadas dentro de este congreso por María Lucila Esquivel, miembro de la REDTRASEX, sobre sus condiciones de trabajo y el maltrato: “Los homicidios y asesinatos que sufrimos son por negarse a trabajar o continuar trabajando para proxenetetas, por negarse a pagar cuotas a las mafias, a las maras, o a las fuerzas de seguridad para poder seguir ejerciendo su trabajo, por llevar adelante denuncias contra determinados sectores de poder que buscan lucrar con el trabajo sexual, por el solo hecho de ser trabajadores sexuales, donde operan factores de estigma y discriminación, por ejercer el trabajo en espacios absolutamente inseguros, conocidos como zonas liberadas”.

Todo lo expresado y documentado no es más que una verdad conocida que por razones a las que no queremos enfrentarnos desconocemos o lo hacemos a un lado, les dejo esta frase de mi autoría: “Solo la realidad es capaz de mostrarnos el verdadero camino”. El camino es reconocer lo que ya existe cuando lo andamos.

 

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